Aprovechando el confinamiento forzado causado por la crisis del COVID-19, vamos a recuperar algunos pequeños artículos que teníamos emplazados en nuestro viejo blog. En estas pequeñas entradas os facilitaremos algunos interesantes manuales de referencia, esquemas o incluso vídeos que os puedan ayudar a tener más claros conceptos de material y equipamiento, técnicas, seguridad… etc.

Esperamos que esta iniciativa os resulte útil y os de algo que hacer en casa.

La «Orientación» puede definirse como la acción de ubicarse o reconocer el espacio circundante (orientación espacial) y situarse en el tiempo (orientación temporal). La palabra orientación proviene de la palabra «oriente» (el punto cardinal Este, por donde sale el Sol).

Para poder determinar nuestras ubicación para, después, la orientación de nuestro rumbo podemos utilizar varios métodos o herramientas:

  • La brújula
  • Un receptor GPS
  • Un reloj de agujas
  • El movimiento del sol
  • Las estrellas

Aunque siempre deberíamos contar, en colaboración con cualquiera de estos recursos: un MAPA. Y saber utilizarlo… Por lo que, más allá de lo que podáis aprender con estas lecturas, siempre os recomendaremos realizar un buen curso de orientación como el que nosotros os ofrecemos para depurar estas técnicas.

La Brújula

La brújula es un instrumento de orientación que utiliza una aguja imantada para señalar el norte magnético terrestre. Su funcionamiento se basa en el magnetismo terrestre, por lo que señala el sur magnético que corresponde con el norte geográfico y es improductivo en las zonas polares norte y sur debido a la convergencia de las líneas de fuerza del campo magnético terrestre.

Debido a su pequeño tamaño, es un instrumento que siempre debería formar parte del equipamiento básico de nuestra mochila junto al mapa de la zona que estemos recorriendo. Eso si, como llevarla y no saber utilizarla no es una opción, aquí os dejamos un pequeño tutorial para saber utilizarla de manera segura:

Cómo usar una brújula

El GPS

Además de una buena brújula y un mapa a la antigua usanza, hoy en día casi se ha convertido en imprescindible el llevar un GPS a las expediciones de montaña. No se trata de un sustituto de las técnicas tradicionales, pero si que nos facilitará mucho el trabajo de orientación y seguramente nos sacará de un apuro si las condiciones meteorológicas empeoran la visibilidad del entorno.

El Sistema de Posicionamiento Global (Global Positioning System o GPS), es un sistema que permite determinar en todo el planeta la posición de cualquier objeto o persona con una precisión de pocos centímetros a unos pocos metros, dependiendo del receptor utilizado.

El GPS funciona mediante una red de como mínimo veinticuatro satélites en órbita sobre el planeta Tierra, aproximadamente a 20.000 km de altura, con órbitas distribuidas para que en todo momento haya al menos cuatro satélites visibles en cualquier punto de la tierra. Cuando se desea determinar la posición tridimensional, el receptor que se utiliza localiza automáticamente como mínimo cuatro satélites de la red, de los que recibe unas señales indicando la identificación y hora del reloj de cada uno de ellos. En base a estas señales, el aparato sincroniza su propio reloj con el tiempo del sistema GPS y calcula el tiempo que tardan en llegarle las señales, de tal modo que mide así la distancia a los satélites. Después, mediante el método de trilateración inversa, computa su propia posición calculando también con una gran exactitud el tiempo de cada muestra geográfica tomada, basado en los relojes atómicos a bordo cada uno de los satélites y en el segmento terreno del GPS.

Os recomendamos formaros bien en algún curso de orientación o del uso del GPS, porque no es un trabajo fácil y el siguiente tutorial es tan solo una introducción. Esperamos poder ofreceros un «taller» al respecto próximamente…

El Reloj

Un reloj de pulsera de agujas resulta muy útil para orientarse con facilidad. Para ello sólo es necesario conocer la hora solar y que haya sol, ya que alineando la manecilla horaria hacia el sol, el punto medio entre la manecilla de la hora y las 12 coincide con el Sur. Si el reloj de pulsera dispone de bisel giratorio con los puntos cardinales la tarea se facilita, ya que orientando el bisel obtenemos las direcciones como si fuese una brújula.

 

Este método es para el hemisferio norte, ya que en el hemisferio sur es la cifra 12 la que debe apuntar hacia el sol, y el punto medio entre la manecilla horaria y las 12 nos indicará el Norte.

Nos podremos orientar con este sistema siempre que haya sol y nos encontremos en una zona latitudinal templada, aunque dependiendo de la hora y la fecha del año la orientación será más o menos precisa. Por ejemplo, si el sol está muy alto resultará difícil orientarse hacia él, lo que puede ocurrir en verano en las horas centrales del día o en lugares cercanos a los trópicos. En la zona intertropical de ambos hemisferios la dirección variará según la época del año y en determinados momentos no se produce sombra ninguna.

Debe hacerse notar que para poder orientarnos, el reloj debe marcar la hora solar. En algunos países y por diversos motivos que tienen que ver con el ahorro de energía, los horarios de trabajo y otros, la hora oficial difiere de la hora solar, en ocasiones 1 hora menos en invierno y 2 horas menos en verano.

El Sol y la Luna

Si, por la razón que sea, no disponemos de una brújula o cualquier otro instrumento, podremos utilizar el movimiento del sol o de la luna a lo largo de un pequeño periodo de tiempo para poder orientarnos. Con este pequeño esquema os haréis una idea de lo que debéis hacer llegado el caso.

Orientacion

Las Estrellas

Por la noche, si está despejado, guiarse por las estrellas es eficaz y sencillo.

En el hemisferio norte del planeta, la estrella polar indica siempre el norte. Esta estrella es la última de la cola de la Osa Menor y, a pesar de que en casi todas las ilustraciones se muestra como una estrella muy brillante, su luz es tan pálida que con frecuencia no es fácil de ver. No obstante, es sencillo guiarse por la Osa Mayor para localizar el punto donde se encuentra la estrella polar. Para ello sólo tenemos que prolongar cuatro veces la distancia que separa las dos estrellas frontales de la Osa Mayor.

En el hemisferio sur debemos buscar la «Cruz del Sur«, una constelación con forma de rombo o cometa. Si prolongamos la longitud de la cometa cuatro veces y media, el punto imaginario que localicemos indicará siempre el sur.

Otros signos naturales

Existen indicios en la naturaleza que pueden darnos pistas sobre la dirección que llevamos. No son realmente precisos porque dependen de demasiados factores, pero en circunstancias excepcionales pueden darnos una pequeña idea de por donde debemos movernos.

En el hemisferio norte los musgos crecen en las zonas más más sombrías y húmedas de los troncos, que suele corresponder a la cara norte. En el hemisferio sur, esto sucedería a la inversa. Si bien esto no siempre nos otorga una certeza absoluta ya que la afirmación puede variar localmente a causa de un microclima particular.

Por otra parte, también en el hemisferio norte, las montañas suelen recibir menos sol las laderas orientadas al norte, por lo que suelen ser más húmedas, de tonalidades más frías y retienen la nieve por más tiempo. En el hemisferio sur nos sucedería la contrario… las caras sur son las más sombrías.

Otra posible ayuda nos la ofrecen de nuevo los árboles. Si encontramos uno que haya sido cortado, sus anillos de crecimiento suelen estar más desarrollados del lado que reciben más sol, por lo que deberían indicarnos el sur; aunque, nuevamente en los casos arbóreos, pueden darse demasiados factores que alteren este desarrollo.

Y, por último, decir que en caso de pérdida, si encontramos un curso de agua, suele ser recomendable seguirlo en descenso. Primero porque nos resultará más sencillo y menos cansado que en ascenso y, segundo, porque aumentamos las probabilidades de encontrarnos con infraestructuras o emplazamientos humanos de algún tipo desde donde poder pedir ayuda u orientarnos de nuevo.