Ha llegado el buen tiempo y, tras superar la primera parte de la pandemia del COVID-19, se va ya permitiendo salir a la mayoría de la población a practicar deporte al aire libre de su ciudad o a los diferentes espacios naturales del territorio nacional. Las autoridades nos están recomendando el no relajarnos en  nuestras medidas higiénicas ya que, aunque ya empiezan a suavizarse las medidas del confinamiento vivido estos meses, todavía estamos muy al principio de esta crisis y los repuntes son más que posibles. Sin embargo, a los «deportistas de naturaleza» no se nos está advirtiendo lo suficiente contra un problema con el que muchos, en sus ansias de regresar al monte, quizás no hayan caído… las garrapatas.

Tras más de dos meses de campos libres de paseantes y ganado, estos parásitos se habrán reproducido sin haber encontrado muchos receptores donde alojarse y transportarse; por lo que algunas zonas silvestres pueden contener una cantidad anormalmente superior de ellos.

Así que, desde IBEROTREK, os recomendamos este año aún más precaución con este ectoparásito en vuestras salidas a la montaña.

Pero, ¿qué son las garrapatas y cómo actúan?

En general, la época de mayor densidad de garrapatas es de mayo a octubre, y suelen picar durante el día.

  1. ¿Cómo pican?

    Las garrapatas no saltan ni vuelan. Suelen estar localizadas en la hierba o en arbustos a la espera de que un animal o persona pase junto a ellos para poder subirse  y alimentarse. Algunas garrapatas pueden incluso desplazarse por el suelo hasta llegar hasta su objetivo.

  2. Contacto

    Otra posibilidad de entrar en contacto con una garrapata es que pase de un huésped a otro. Algunas de ellas se encuentran en animales silvestres o en el ganado, por lo que los trabajadores del campo pueden estar más expuestos y deberán tener mayor precaución.

  3. ¿Cómo es la picadura?

    Sus picaduras no siempre se notan, así que… ojo. La garrapata pica para alimentarse de sangre y queda anclada a la piel mediante un sistema de dientes retrógrados. Cuando pica, inocula junto a su saliva unos componentes anestésicos que hacen que la mordedura sea prácticamente indolora; aunque, en ocasiones, puede provocar una reacción local acompañada de picor y enrojecimiento de la piel que puede incluso llegar a sobreinfectarse.

  4. La preferencia de las garrapatas

    Las garrapatas tienen preferencia por las zonas calientes y húmedas del cuerpo. Por esta razón es imprescindible hacer una minuciosa revisión de la piel, especialmente en las zonas de pliegues (ingles, región genital, axilas, ombligo…) y en las áreas con más difícil acceso a la visión propia (parte posterior de las piernas, nalgas, espalda, cuero cabelludo, detrás de las orejas… etc).

Prevención

Son muchas las enfermedades (principalmente de tipo encefalítico) que transmiten las garrapatas, como la famosa Enfermedad de Lyme. El número y tipo difiere bastante en función de la zona geográfica y de la especie de garrapata que deambula por dicha zona.

No todas estas afecciones están presentes en las diferentes partes del planeta, ni todos estos parásitos son capaces de originar una enfermedad. Para que se manifieste una de ellas deben darse varias circunstancias: que se encuentre el correspondiente arbovirus y la especie de garrapata que lo transmite, que un ejemplar infectado sea el que nos pique y que el huésped picado sea susceptible a la infestación.

La mayoría de las ocasiones que nos muerda una garrapata no tenemos por qué desarrollar una enfermedad; pero el riesgo, existe.

La prevención es la norma más eficiente para evitar estas afecciones. Principalmente, hay que tratar de evitar el contacto con las garrapatas; pero, si no es posible evitar las áreas en las que habitan, hay que transitar por ellas manteniendo las medidas de protección adecuadas…

Consejos

  1.  Vestir prendas largas, de color claro, que cubran la mayor parte del cuerpo.
  2.  Zapatillas o botas cerradas (evitar las sandalias)
  3.  Camiseta dentro de los pantalones
  4.  Calcetines por encima de los pantalones
  5.  Uso de gorro o gorra
  6.  Uso de repelentes
  7.  Tras finalizar la actividad: revisar todas las zonas del cuerpo en busca de posibles garrapatas; y, en caso de haber sido picado, removerlas lo antes posible

La mejor manera de quitar una garrapata es usando pinzas de borde romo, con la que se cogerá al parásito por la cabeza lo más cerca posible de nuestra piel y, con una tracción suave, firme y mantenida se procederá lentamente a su extracción. Resulta muy importante no apretar en demasía ya que podríamos arrancar su cabeza y esta quedaría inserta por debajo de nuestra epidermis, asegurándonos una más que probable infección.

Acto seguido, la zona de la mordedura tendrá que ser desinfectada y deberemos guardar la garrapata al menos tres semanas hasta estar convencidos de no tener ningún signo o síntoma de una posible enfermedad.

En caso de duda hay que acudir a un centro de salud e informar de que hemos podido ser picados por una.

Os dejamos un vídeo del CODEM donde se nos explica como debemos proceder…