No nos engañemos, los accidentes no sólo les ocurren a los demás…

La montaña es una frontera, es decir, un entorno que creemos conocer pero que no dominamos totalmente. Y en estas condiciones, lo más prudente es no correr riesgos inútiles para evitar que también los corran las personas que vendrían a socorrernos si estuviésemos en peligro. La estadísticas nos dicen que son las disciplinas con, aparentemente, menos riesgo (como el Senderismo) las que más incidentes suelen registrar a lo largo de una temporada.

Así que, para no engrosar estos números basta con cumplir unas normas muy sencillas. Esto os garantizará a ti y a los tuyos una estancia totalmente segura.

 

  • Adoptar siempre un comportamiento razonable.
  • Preparar el equipo y el itinerario a seguir.
  • Dejar aviso de a donde nos dirigimos.
  • Valorar la conveniencia de ir acompañado.
  • Ser conscientes de nuestros límites.
  • Respetar la montaña.
  • Estar atento a los riesgos objetivos.
  • Intentar no dejar nada al azar.

 

Estas recomendaciones se aplican para todo tipo de actividades, aunque la alta montaña o el esquí fuera de pista pueden presentar dificultades mucho más serias.

Así, a continuación os ofrecemos algunos consejos imprescindibles para este tipo de disciplinas o para actividades más «sencillas» pero realizadas en montañas con cierto factor de riesgo:

  • Si no se tiene experiencia o se desconoce el entorno, no debemos dudar: contratar los servicios de un profesional del esquí o de la montaña.
  • Consultar la meteorología y, en invierno y según la ruta, el mapa de riesgos de avalanchas antes de salir.
  • Llevar comida y, sobretodo: agua.
  • Llevar un vestuario acorde la época del año y a la actividad que se vaya a realizar. Aunque incluso en verano es recomendable llevar algo de abrigo (gorro, guantes y forro ligero) ya que las condiciones climatológicas pueden cambiar en cuestión de minutos…
  • Equiparse con:
    • Un ARVA en invierno y según la ruta (aparato que permite localizar a montañeros, esquiadores o senderistas sepultados bajo la nieve) resulta absolutamente imprescindible. Hay que asegurarse de que funciona bien, de que las pilas estén cargadas y, sobre todo, de que se sabe utilizar. Aunque, claro, es fundamental el ir acompañado; ya que nada de esto nos servirá si no hay nadie que pueda localizarnos.
    • Para proceder a un posible rescate, una pala de nieve (modelo plegable) y una sonda telescópica son accesorios de seguridad indispensables.
    • Perderse, en particular con mal tiempo – nieve, niebla o tormenta – es un riesgo alto. No olvidéis un mapa, una brújula o incluso un GPS de montaña (si tienes uno); y preparaos ante la posibilidad de tener que pasar una noche al raso: prendas suplementarias, 2 mantas de supervivencia por persona y alimentos (los frutos secos son recomendables debido a su elevado aporte de calorías). Un detalle, si no tenemos saco, para proteger los pies suele ser conveniente usar la propia mochila, metiéndolos dentro de la misma.
    • Hoy en día, en las zonas en las que haya cobertura, un teléfono móvil constituye un factor de seguridad innegable. No olvidéis cargarlo antes de salir y, si no nos abulta demasiado, una pequeña batería o cargador de reserva.

Respecto a este último punto, hay varias maneras de conocer nuestra ubicación aunque no llevemos un GPS de montaña. Hoy en día, con un teléfono móvil puede saberse de forma más o menos concreta y lo trataremos en próximos artículos. Sin embargo, de nada sirve saber donde estamos si, en caso de necesidad justificada no sabemos comunicarnos con los servicios de emergencia; así que, os facilitamos este vídeo donde se os explica de forma bastante acertada como debemos proceder…

Recordad que si los servicios de emergencia nos facilitan un número de teléfono móvil para recibir o enviar mensajes vía WhatsApp, Telegram o cualquier otro servicio de mensajería (lo cual nos consumirá menos batería), podremos compartir nuestra ubicación concreta o aproximada como si fuera un archivo adjunto mediante estas aplicaciones (u otras como Safe365 Alpify o My112) siempre y cuando tengamos activada la función GPS de nuestro teléfono móvil.

Esto puede facilitar mucho las labores de rescate.

¿No suele decirse que hombre prevenido vale por dos? ¡En la montaña es cierto!

Por último debemos recordar también que, si finalmente tenemos un desafortunado accidente, tendremos que seguir un protocolo muy sencillo, llamado Protocolo P.A.S.

  • Proteger: hacer segura la escena del accidente, tanto para el accidentado como para nosotros y el resto del grupo. Debemos garantizar la seguridad antes de continuar con cualquier otro procedimiento.
  • Avisar: llamar a los servicios de rescate de la forma más rápida, segura y efectiva. Para ello, una vez hayamos certificado la seguridad del accidentado, buscaremos el punto más adecuado donde tengamos cobertura para nuestro teléfono u otros métodos, y donde seamos visibles para los equipos de rescate.
  • Socorrer: atender a la víctima en base a nuestros conocimientos de primeros auxilios. Para ello sería más que deseable que todos realizáramos cursos de primeros auxilios y los refrescáramos de manera periódica: esta diferencia puede salvar vidas. Si no tienes conocimientos en primeros auxilios, limítate a no moverla o hacerlo lo mínimo posible para garantizar su seguridad (PROTEGER)

Podemos encontrara más información a este respecto en la web de Montaña Segura.

 

Y un consejo final: siempre que podamos, no ir solo y entregar siempre a alguien el itinerario cuando se vaya a salir a hacer una expedición… En caso de ser «montañero solitario», antes de vuestras salidas os recomendamos al menos rellenar este documento y dejárselo a una persona de confianza.

Montañeros Solitarios

¡Salud y montaña, amigos!